La victoria de Delta Blues en la Melbourne Cup de 2006 no se planificó con precisión quirúrgica. Se construyó sobre nervios intensos, una instrucción malinterpretada, un error táctico en la recta y una dosis considerable de suerte. Veinte años después, el jinete Yasunari Iwata y el preparador Katsuhiko Sumii recuerdan aquel martes en Flemington como una comedia de enredos que terminó con un histórico uno-dos japonés y un título que cambió la trayectoria del hipismo nipón en Australia.

La llegada a Australia y la presión inicial

Antes de que Iwata cruzara la aduana en Melbourne, la preocupación ya dominaba la operación. Con 32 años, el jinete llegaba directamente del circuito de tierra de la NAR y aún no había conquistado un Grupo 1 en la JRA como profesional licenciado. Su única experiencia internacional previa era un viaje de vacaciones a Honolulu. La falta de exposición a carreras de alto nivel en el extranjero se notaba en su estado físico y mental.

Al verlo salir de migraciones, el preparador Katsuhiko Sumii sintió un alivio momentáneo que se transformó rápidamente en inquietud. Iwata lucía pálido y visiblemente tenso. La compañía de su esposa no logró calmar la ansiedad. «No pude comer nada», recuerda Iwata. «Fui a cenar con el equipo de Sumii la noche anterior a la carrera, pero simplemente no podía tragar».

La situación se complicó antes de la prueba principal. Para ayudar al jinete a aclimatarse, el propietario Katsumi Yoshida gestionó una monta en una carrera previa sobre Anapine, un ejemplar entrenado por Gai Waterhouse. La entrenadora australiana, conocida por su estilo directo y exigente, le dio una instrucción clara a pesar de la barrera del idioma: el sorteo había sido abierto y debía buscar posiciones internas. Iwata no siguió la orden. «Corrí abierto todo el tiempo», admite. La reacción de Waterhouse fue inmediata y no requirió traducción. «Estaba furiosa. No entendía lo que decía, pero podía sentirlo», explica Iwata, levantando los dedos índice sobre la cabeza para imitar el gesto japonés de ira extrema. «Tuve que cargar con esa sensación hacia la Melbourne Cup».

El consejo del propietario y la ejecución en pista

Desde la grada, Sumii observaba la escena sin optimismo. «Terminó enfadando a la entrenadora y a todos. Pensé que estábamos perdidos», afirma. Ante el evidente bloqueo mental de Iwata, fue el propietario Katsumi Yoshida quien intervino con la indicación táctica más efectiva del viaje. Su enfoque fue psicológico y directo: «¿Por qué estás tan nervioso? Puede que haya 24 caballos en la carrera, pero si vas primero, solo tienes que preocuparte por ti mismo. Ve al frente sin pensar».

La estrategia funcionó como un ancla. «Eso me animó mucho. Si iba primero, sería mi propia carrera», relata Iwata. Lo que siguió fue una de las actuaciones más atípicas en la historia de la prueba. Iwata tomó la punta inicial, cedió el liderazgo al pasar por la meta por primera vez y, al doblar la tercera curva, cometió un error de lectura que solo un jinete que recorría Flemington por primera vez podría cometer.

El error de lectura y el uno-dos japonés

«Me equivoqué y pensé que ya era la recta final», confiesa. «Empecé a moverme, pero entonces vi la tribuna principal más allá de la siguiente curva. Quedaba un largo trecho por recorrer. Había mostrado mi mano demasiado pronto. La pista era simplemente enorme».

Mientras Iwata ajustaba su ritmo tras el error, Sumii vivía su propio drama en las gradas. Su atención no estaba fija en Delta Blues, sino en Pop Rock, el otro ejemplar de la cuadra y coprotagonista de la carrera. «Le dije después: ¿cómo podía ser la recta tan larga? Fue difícil de ver», comenta Sumii. «Mi enfoque estaba en Pop Rock. Gritaba: ¡Vamos, Pop Rock, llega! Y solo en los últimos momentos me di cuenta de que ambos caballos eran míos».

Al ver a Pop Rock acercarse, Iwata ya había hecho las cuentas. «Quien gane, estoy bien. Todos somos de Japón y tenemos garantizado un uno-dos». Delta Blues resistió el embate y cruzó la meta primero. Pop Rock completó el segundo puesto. La hazaña consolidó una quinela histórica y demostró que la improvisación, cuando se sostiene con calidad pura, puede superar a la planificación meticulosa.

La entrevista improvisada y el reconocimiento internacional

La comedia no terminó en la línea de meta. Cuando el comentarista de Channel 7, John Letts, intentó acercarse para la tradicional entrevista sobre el caballo, Iwata, consciente de sus limitaciones con el inglés, intentó alejarse montado. «Su inglés era tan malo que intentó huir», bromea Sumii. Letts, con experiencia en situaciones imprevistas, optó por la pregunta más directa posible. «¿Feliz?». «¡Feliz, feliz! ¡Super horse!», respondió Iwata. Sumii compara la escena con la viral declaración de Keita Tosaki tras ganar el Dubai Sheema Classic: «Fue igual al “Very very horse” de Tosaki. Iwata lo hizo primero. Fue el original».

La magnitud del logro se hizo evidente a la mañana siguiente. Al salir de su habitación de hotel, Iwata fue recibido por aplausos y señalamientos de desconocidos que lo reconocían como el ganador de la Melbourne Cup. El reconocimiento lo acompañó hasta el aeropuerto y no se detuvo allí. Años después, cuando su hijo mayor viajó a Melbourne para estudiar inglés, los locales identificaron el apellido y reaccionaron con asombro. «Es increíble cómo todavía me recuerdan después de tantos años», señala Iwata.

Veinte años después: de la anécdota a la leyenda

La historia se repitió en 2026, cuando la copa original inició una gira mundial que culminará en Flemington. El trofeo se exhibió bajo focos en la tienda insignia de la marca de moda de Christophe Lemaire en Kioto, durante un día de tifón. Lemaire, ganador de la Melbourne Cup en 2011 con Dunaden, organizó el encuentro junto a jinetes como Damian Lane y Michael Dee. La presencia de un jinete francés, uno japonés, uno neozelandés y uno australiano en una tienda de moda bajo la lluvia resume la evolución de la carrera: las mejores oportunidades para Lane o Dee podrían pasar por montar un caballo visitante de Japón.

Iwata observó su réplica en miniatura de la copa y sostuvo el látigo dorado que recibió en 2006. «Fui a Australia, monté como un payaso en dos carreras y gané la Melbourne Cup», dijo con una sonrisa. La autocrítica es deliberadamente modesta. En las dos décadas transcurridas, Iwata ha acumulado más de 1.800 victorias, incluyendo 25 triunfos en Grupo 1 de la JRA y tres victorias internacionales de máxima categoría, destacando los Hong Kong Sprint consecutivos con Lord Kanaloa.

Al reflexionar sobre aquel martes caótico, Iwata reconoce el peso del resultado sin caer en la exageración. «Podría ser un poco exagerado decir que ganar la Melbourne Cup cambió mi vida», afirma. «Pero cuando llegué al aeropuerto de Melbourne, la gente me dijo que podía ser un héroe nacional. Solo entendí de qué hablaban después de ganar la carrera». La victoria de Delta Blues no solo marcó un hito para el hipismo japonés, sino que demostró que la adaptabilidad y la calma bajo presión, incluso cuando nacen del error, pueden definir carreras históricas.