La transición de jinete a agente no suele ocurrir de la noche a la mañana. En el caso de Tyler Conner, el cambio llegó tras un accidente que modificó su trayectoria de forma permanente. El pasado 24 de julio, una caída en Colonial Downs le provocó fracturas en las vértebras C1 y T5, además de una contusión en la médula espinal. Ese evento puso fin a una carrera de doce años en la silla, pero no a su vínculo con las carreras. Hoy, Conner ha iniciado una nueva etapa como representante de jinetes, y su primera victoria en esta faceta llegó apenas 24 horas después de firmar un acuerdo oficial con el británico Gavin Ashton.
Una transición forzada por la pista
El accidente ocurrió durante una carrera de potros sobre césped en Colonial Downs. Conner montaba a Stanza cuando el caballo tropezó con otro rival que se desvió de su trayectoria. Ambos cayeron sobre la pista. Gavin Ashton, que cabalgaba a Dual Citizen y se encontraba fuera de la pelea, presenció el incidente desde la montura. El impacto fue severo: Conner perdió la movilidad en las piernas al instante y permaneció en el césped mientras el personal médico lo estabilizaba.
La recuperación fue larga y compleja. Aunque la sensibilidad regresó a sus extremidades una vez en el hospital, la lesión dejó secuelas nerviosas y dolor crónico que hicieron inviable continuar compitiendo. Conner, de 32 años, aceptó que su etapa como jinete había terminado. "Me vi obligado a retirarme", señaló. "Salir de esa manera fue difícil. Al principio lo acepté, pero los primeros seis meses fueron duros por la falta de rutina y propósito. Pasar de trabajar todos los días con presión a no tener nada que hacer fue un golpe fuerte".
El primer triunfo como agente
La adaptación a la nueva faceta profesional no tardó en dar frutos. El 28 de mayo, en Penn National Race Course, Gavin Ashton logró su primera victoria bajo la representación de Conner. La pareja se impuso con Lewis the Robber, un ejemplar de Wagon Wheel Farm que partió como un claro perdedor con cuotas de 67-1 en una carrera de reclamo opcional para caballos con experiencia.
El caballo, que había debutado con victoria en mayo a seis furlongs sobre tierra, enfrentó cambios significativos: se estiró a una milla y cambió a césped. Ashton lo llevó desde la parte trasera del lote y cruzó la meta con tres cuartos de cuerpo de ventaja. "Fue una sorpresa muy agradable", comentó Conner. "No esperaba que el caballo respondiera de esa manera".
Un acuerdo que nació de la confianza
La alianza entre Conner y Ashton no surgió de la nada. Ambos se conocían desde hace años por competir en las mismas pistas. Cuando Ashton decidió trasladar su base de Kentucky a Delaware Park tras una temporada en Dubái, Conner le ofreció apoyo para gestionar sus montas. En ese momento, Conner aún no era su agente oficial; solo intentaba cubrir una silla para su madrastra, la entrenadora Erin McClellan.
Conner fue transparente con el jinete británico. Le advirtió que no estaba obligado a aceptar la monta, considerando que se trataba de un caballo con pocas opciones y que implicaba un viaje de dos horas entre hipódromos. Ashton aceptó, y el resultado validó la confianza mutua. El acuerdo formal se cerró el 27 de mayo. Al día siguiente, ambos celebraban en el círculo de ganadores. "Bromeé con él después de la carrera. Le dije: '¿Que no necesito venir a la foto? Estás despedido'", recordó Ashton entre risas.
Doce años de carrera y un legado en la silla
Antes de la lesión, Conner había construido una trayectoria sólida. Creció en un entorno hípico: su madre, Sandra, fue jinete, amazona de entrenamiento y funcionaria de carreras; su padre, John, trabajó como preparador entre 1990 y 2019 y actualmente ejerce como herrador y asistente en la cuadra de McClellan. Aunque su primera pasión fueron las motocicletas, un par de accidentes lo llevaron a buscar trabajo en la pista. Comenzó galopando caballos y, en menos de nueve meses, debutó como jinete.
Su primera carrera fue en junio de 2014. Menos de dos meses después, logró su primera victoria. Se consolidó rápidamente en Pensilvania, lo que le permitió viajar por Estados Unidos. En su historial figuran cuatro victorias en carreras de stakes con grado, 1.272 triunfos en 7.997 salidas y ganancias acumuladas de 29.289.724 dólares para sus propietarios.
La vida en la silla, sin embargo, exige sacrificios constantes. Conner reconoció que mantener el peso requerido le resultaba difícil y que el desgaste mental del oficio fue acumulándose. "Siempre pensé que podría retirarme en mis propios términos", admitió. "La realidad fue distinta, pero con el tiempo entendí que podía seguir vinculado al hipismo de otra forma".
El futuro: formar jinetes y crecer en la agencia
La transición a agente no fue un plan preconcebido, sino una respuesta natural a las circunstancias. Tras su lesión, Conner comenzó a frecuentar los establos de Penn National por la mañana y asistir a las carreras por la noche. Su antiguo agente se había retirado, y su padre le sugirió que intentara la representación. La oportunidad se presentó cuando identificó que Inoel Beato, un jinete dominicano con el que había compartido pista durante años, necesitaba un cambio de aires.
Beato, formado en la misma escuela que Joel Rosario, lleva más de 1.000 victorias en Estados Unidos desde su llegada a finales de 2007. "Es muy talentoso y siempre me gustó su estilo de monta. Tiene un excelente remate y buenas manos. Ha funcionado bien y estamos creciendo en volumen de negocio", explicó Conner.
La llegada de Ashton amplió la cartera de Conner. El jinete británico buscaba renovar sus estadísticas antes de establecerse en Delaware Park. Tras un invierno en Meydan, donde construyó conexiones y mantuvo su ritmo competitivo, llegó a Estados Unidos con la mente puesta en el verano. La recuperación de Conner ha sido un factor clave para la confianza de su nuevo representado. "Es una bendición ver cómo se ha recuperado", señaló Ashton. "En un momento pensamos que no sería posible. Estoy agradecido de que esté bien".
Ashton valora especialmente la capacidad de Conner para analizar carreras y caballos. "Podrá desarrollarme como jinete aún mejor ahora que me observa día a día. Su experiencia será invaluable para mí. Creo que el amor por el caballo lo trajo de vuelta a esta industria. Sería una lástima que no estuviera aquí, porque tiene una gran reputación y conoce a los caballos a la perfección".
Conner tiene claro su objetivo a largo plazo. Busca representar a cuatro o cinco jinetes y llevarlos al nivel que él alcanzó: viajar por el país y montar ejemplares competitivos. "Me gusta enseñar, dar consejos y ser útil. Ganar siempre es divertido, sin importar el nivel. Solo quiero tener jinetes contentos y ayudarlos a tener éxito", concluyó. La pista le cerró una puerta, pero su conocimiento del oficio le ha abierto otra con el mismo ritmo de trabajo que lo definió durante más de una década.
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