La situación administrativa en Parx Racing continúa generando incertidumbre entre los profesionales del hipismo en Pensilvania. A pesar de que la oficina de carreras del hipódromo aceptó inscripciones para la jornada del próximo lunes, nueve entrenadores a los que se les negó el acceso a establos el mes pasado siguen sin poder operar con normalidad. La medida ha obligado a varios preparadores a transferir sus caballos a otros entrenadores para poder competir, en un escenario que carece de una explicación oficial clara por parte de la administración del recinto y que expone las tensiones entre la gestión del hipódromo, los entrenadores y la asociación de jinetes del estado.

Entradas aceptadas bajo condiciones restrictivas

La oficina de carreras de Parx abrió el proceso de inscripciones para la próxima semana, pero con una condición inusual para los entrenadores afectados: no pueden registrar caballos bajo su propio nombre. Mary Pattershall, una de las nueve preparadoras excluidas de la asignación de establos, intentó inscribir a Kevin's Strike, un caballo castrado de cuatro años que ha competido bajo su cuidado en sus últimas siete salidas. La respuesta inicial de la oficina fue que la contactarían si algo cambiaba. Horas después, le informaron que no podría correr el caballo como entrenadora titular.

El caso de Mary Pattershall y la transferencia obligatoria

Ante la negativa, el ejemplar fue transferido a la cuadra del entrenador Ronald Dandy, quien aceptó asumir las responsabilidades de entrenamiento para cinco caballos en total. Kevin's Strike quedó inscrito en la sexta carrera del próximo lunes en Parx. Esta dinámica se repite en otros casos, donde la administración del hipódromo permite el acceso físico a la pista trasera, pero bloquea la capacidad de inscribir caballos bajo la licencia de entrenador de los afectados. La situación crea un limbo operativo donde los profesionales mantienen presencia física en el recinto, pero pierden la capacidad de gestionar sus propias nóminas de competencia.

Nueve entrenadores sin establos y sin respuestas

El grupo de entrenadores privados de establos incluye a Brenda Wilson, Michael Catalano Jr., Josue Arce, Patrick Ashton, Herold Whylie y Daniel Velazquez, además de Pattershall. Hasta la fecha, ninguno ha recibido una justificación formal por parte de Parx Racing. Algunos de los implicados han manifestado públicamente su desacuerdo con la gestión del hipódromo en los últimos meses, lo que ha alimentado especulaciones sobre el origen de la medida. Pattershall, de 65 años, sugiere que su exclusión podría estar vinculada a las críticas que emitió sobre el manejo de la pista y las instalaciones durante una ola de frío invernal, mientras participaba en un grupo asesor de jinetes y entrenadores.

Por su parte, Michael Catalano Jr. y Daniel Velazquez ya trasladaron sus operaciones a Delaware Park. Pattershall y al menos otros tres entrenadores decidieron permanecer en Parx, en parte porque mudarse implicaría abandonar el negocio de transporte de caballos que han desarrollado alrededor del hipódromo durante años. La logística de reubicación no solo afecta la preparación de los ejemplares, sino también la estructura económica que sostiene a estos profesionales fuera de la pista.

Consecuencias operativas y pérdida de beneficios

Herold Whylie, de 70 años y con presencia en Parx desde 1988, relató que tras recuperar su cobertura de compensación laboral y volver a entrenar, recibió la notificación de que no se le asignarían establos. La oficina de carreras le indicó que podía colocar sus caballos bajo el nombre de otro entrenador, pero que su licencia sería rebajada a la de asistente. Whylie transfirió sus cuatro caballos, de los cuales también es propietario, al entrenador Pedro Mercedes. Irónicamente, días después, la oficina de carreras lo contactó en múltiples ocasiones para pedirle que inscribiera uno de sus caballos en una carrera adicional y ayudara a completar el cartel. Esta contradicción operativa evidencia la presión que ejerce la falta de caballos inscritos sobre la programación del hipódromo.

Patrick Ashton, de 71 años, había solicitado cinco establos con la intención de adquirir más ejemplares en las ventas de Timonium y Florida. La negativa ha impactado directamente su operación y la de sus colegas. Varios entrenadores han perdido el acceso a un plan de seguro médico disponible para quienes mantienen un número mínimo de salidas al año en el recinto. La situación ha generado un estrés considerable y ha limitado la capacidad de planificación a mediano plazo para los afectados. Según múltiples fuentes, Parx Racing cuenta con aproximadamente 200 establos vacíos en la pista trasera, lo que hace que la negativa de asignación resulte aún más difícil de comprender desde un punto de vista logístico y comercial.

El papel de la PTHA y el conflicto legal

La respuesta de la Pennsylvania Thoroughbred Horsemen's Association (PTHA), organización encargada de defender los intereses de los profesionales del hipismo en el estado, ha sido cuestionada por varios entrenadores. El contexto se complica por disputas internas en la asociación, derivadas de acusaciones de mala gestión financiera por parte de algunos miembros de la junta directiva. La PTHA ordenó una auditoría sobre estas irregularidades, la cual ya está completa pero se mantiene confidencial. Esta falta de transparencia ha debilitado la capacidad de la organización para actuar como un frente unido ante la administración de Parx.

Disputas sobre el acuerdo de carreras en vivo y el estatus fiscal

El abogado Alan Pincus, que representa a siete de los entrenadores, y Bob Hutt, propietario y criador que forma parte de la junta directiva de la PTHA, detallaron la secuencia de eventos que ha dejado a los preparadores en un limbo legal. Según Hutt, una reunión inicial entre Daniel Velazquez, la presidenta de la PTHA Kate DeMasi y Joe Wilson, director de operaciones de Parx, no arrojó resultados concretos. Jan Budman, asesor legal recientemente contratado por la PTHA, contactó a Joe Stathius, asesor general adjunto de Parx Racing, para plantear la posibilidad de una audiencia formal de méritos según lo establecido en el acuerdo de carreras en vivo con el hipódromo.

La respuesta de Parx fue que los entrenadores no habían sido expulsados ni excluidos de las instalaciones, y que sus licencias estatales aún les permitían acceder a la pista trasera para cuidar a sus caballos, por lo que no aplicaba el proceso de audiencia. Ante esto, Budman recomendó que los entrenadores solicitaran un arbitraje bajo la sección 15 de la solicitud de establos de la PTHA. Este proceso exige que cada entrenador presente su caso de forma individual, no colectiva. Pincus presentó la petición a Parx, describiendo el acuerdo de establos como completamente unilateral a favor del hipódromo. La administración de Parx denegó la solicitud.

La semana pasada, durante una reunión de la junta directiva de la PTHA, Hutt propuso una moción para que la asociación exigiera a Parx el cumplimiento del acuerdo de carreras en vivo y garantizara una audiencia de méritos. La junta votó en contra, siguiendo el consejo del asesor legal de la PTHA, quien advirtió que una acción legal de ese tipo podría poner en riesgo el estatus de exención fiscal de la organización. Hutt criticó públicamente esta decisión, argumentando que la junta está utilizando el estatus fiscal como excusa para no cumplir con su misión de apoyar a los jinetes y entrenadores.

La auditoría confidencial y la defensa de la junta

DeMasi, presidenta de la PTHA, defendió la postura de la asociación, señalando que han mantenido comunicación con Parx y han seguido los consejos legales para apoyar a los profesionales del sector. Cuando se le solicitó una copia de la auditoría sobre la presunta mala gestión financiera, respondió que el informe es confidencial. Mientras tanto, Pincus ha vuelto a solicitar a Parx cualquier vía de debido proceso disponible para los entrenadores afectados. La negativa a publicar los resultados de la auditoría y la decisión de no impulsar una defensa legal colectiva han profundizado la desconfianza entre los entrenadores y la directiva de la PTHA.

David Osojnak, director de carreras de Parx, no respondió a las solicitudes de comentario realizadas antes del cierre de esta información. La situación permanece en un punto de estancamiento, con los entrenadores operando bajo licencias modificadas, caballos transferidos a terceros y una disputa legal que aún no encuentra un canal de resolución claro. La próxima jornada de carreras en Parx servirá como un indicador de cómo se desarrollará esta dinámica administrativa en las semanas venideras, mientras los profesionales del hipismo en Pensilvania buscan una vía para restablecer la normalidad operativa y garantizar el cumplimiento de los acuerdos que regulan la actividad en el recinto.