Un grupo de nueve entrenadores de Parx Racing se enfrenta a una situación incierta después de que la dirección del hipódromo les negara la asignación de boxes sin ofrecer una explicación concreta. Entre los afectados se encuentran Mary Pattershall, Brenda Wilson, Michael Catalano Jr., Josue Arce, Patrick Ashton, Herold Whylie y Daniel Velazquez. La medida ha desencadenado una disputa legal y laboral que también expone las tensiones internas dentro de la Pennsylvania Thoroughbred Horsemen's Association (PTHA), la organización encargada de defender los intereses de los profesionales del hipismo en el estado.
El caso de Mary Pattershall y la orden de desalojo
Mary Pattershall, entrenadora con décadas de actividad en Parx, recibió a finales de abril una notificación firmada por David Osojnak, director de carreras de Parx, en la que se le asignaban cero boxes y se le exigía retirar sus caballos y pertenencias de las instalaciones antes del 23 de abril. La carta no incluía ninguna razón para la decisión. Pattershall sospecha que la medida es una represalia por los comentarios críticos que hizo sobre la gestión del hipódromo y el área de establos durante una ola de frío en el invierno, en su rol dentro de un grupo asesor de horsemen.
La fecha límite de desalojo se prorrogó posteriormente al sábado 16 de mayo. Sin embargo, Pattershall permanece en las instalaciones porque asegura no tener un lugar viable al que llevar sus caballos. Su situación es especialmente delicada: mantiene un stable reducido de unos siete ejemplares, dedica gran parte de su tiempo al rehoming de Off-Track Thoroughbreds y teme que, si se muda a Delaware Park, deberá abandonar el negocio de transporte de caballos que ha construido alrededor de Parx durante años.
A sus 65 años, Pattershall expresa su preocupación por el futuro. Indica que no está calificada para otro tipo de trabajo y que ha construido su vida en torno a su pasión por Parx y la ayuda a otros profesionales del backstretch, incluyendo entrenadores, groom y hot walkers. El temor a no poder continuar como entrenadora en la pista la ha llevado a mantenerse en el recinto, pese al riesgo de que la dirección no acepte sus inscripciones para las carreras.
La postura de Parx Racing
Joe Stathius, asesor legal adjunto de Parx Racing, evitó dar explicaciones sobre los motivos específicos de la negativa de los boxes. Al ser consultado sobre si Pattershall podría inscribir sus caballos, Stathius respondió de manera categórica: si no ha abandonado sus boxes, no hay razón para aceptar a sus caballos.
La defensa legal del hipódromo se basa en una cláusula de las solicitudes de boxes firmada por los entrenadores, que otorga a Parx Racing "discreción exclusiva" en la asignación de espacios. Stathius envió un comunicado en el que precisó que los entrenadores no están siendo expulsados de Parx, sino que la pista simplemente ha decidido ejercer su derecho a no asignarles boxes. Esta distinción legal entre "expulsión" y "denegación de boxes" es el centro de la disputa sobre los derechos de los entrenadores.
Consecuencias laborales: pensiones y seguros médicos en riesgo
Alan Pincus, abogado que representa a siete de los nueve entrenadores afectados, calificó la situación como un evento existencial. Pincus advirtió que la medida de Parx envía el mensaje de que pueden negar boxes a cualquiera que los moleste, sin necesidad de justificación.
El impacto va más allá del espacio físico para los caballos. Los horsemen estabulados en las instalaciones de Parx reciben pensiones y seguros médicos. Perder los boxes implica perder estos beneficios laborales fundamentales. De los nueve entrenadores, Catalano y Velazquez ya se han trasladado a Delaware Park, mientras que Pattershall y al menos otros cuatro continúan en Parx ante la falta de alternativas viables.
El papel de la PTHA y el vacío legal
La situación también cuestiona el rol de la PTHA. Varios entrenadores sienten que la asociación ha hecho muy poco para defender sus derechos. La PTHA atraviesa una crisis interna por denuncias de mala gestión financiera entre algunos miembros de la junta. Se ordenó una auditoría que ya está terminada, pero la presidenta Kate DeMasi se negó a hacerla pública, argumentando que es confidencial.
Arbitraje individual vs. acción colectiva
Bob Hutt, criador y propietario miembro de la junta directiva de la PTHA, y Pincus describieron una serie de eventos que dejaron a los entrenadores en un vacío legal. Inicialmente, Velazquez, también miembro de la junta de la PTHA, y la presidenta DeMasi se reunieron con Joe Wilson, director de operaciones de Parx, sin llegar a una resolución.
Jan Budman, asesor legal de la PTHA, conversó con Stathius y planteó la posibilidad de una audiencia formal según el acuerdo de carreras vigente entre la PTHA y Parx. Este acuerdo establece un procedimiento estricto antes de expulsar o excluir a alguien del recinto, que incluye reuniones escalonadas en un plazo de 72 horas. Sin embargo, Parx rechazó este argumento, sosteniendo que los entrenadores no fueron expulsados y que sus licencias estatales les siguen permitiendo acceder al backstretch para cuidar de sus caballos.
Ante esto, Budman recomendó que los entrenadores solicitaran un arbitraje individual bajo la sección 15 de la solicitud de boxes. Esta cláusula prohíbe explícitamente que los reclamantes se unan en una acción colectiva o multi-demandante. Pincus solicitó el arbitraje a Parx, pero la dirección del hipódromo negó la petición. Pincus describió el acuerdo de boxes como completamente unilateral a favor de la pista.
División interna y negativa a actuar
Bob Hutt presentó una moción durante una reunión de la junta de la PTHA para que la asociación desafíe a Parx y exija el cumplimiento del acuerdo de carreras, buscando una audiencia de méritos para los entrenadores. Hutt argumentó que, si la asociación no defiende a estos nueve profesionales, Parx podría repetir la medida con otros 10 o 20 entrenadores en las próximas semanas, poniendo en riesgo a todo el gremio.
La junta de la PTHA votó en contra de la moción, siguiendo el consejo de su asesor legal, quien advirtió que la acción podría poner en riesgo el estatus de exención de impuestos de la organización. Hutt criticó duramente esta decisión, acusando a la junta de esconderse detrás del estatus fiscal como excusa para no ayudar, y de violar la misión fundamental de la PTHA de asistir a los horsemen.
Por su parte, Kate DeMasi defendió la gestión de la asociación, indicando que han asistido a los horsemen en el proceso y que su asesor legal se ha comunicado con Parx. Pincus, sin embargo, fue contundente en su evaluación de la PTHA, señalando que administran millones de dólares de los fondos de premios y entregan 4.2 millones anuales a la pista, pero se rinden ante cada conflicto, calificándolos como el grupo de horsemen más pusilánime de la historia.
La falta de respuestas y el estancamiento legal dejan a entrenadores como Pattershall frente a decisiones inmediatas sobre su futuro profesional, sin comprender los motivos reales que los obligan a abandonar la actividad que han desarrollado durante décadas en Parx Racing.
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