Pocas historias en la Triple Corona de 2026 generan tanta expectación como la de Ocelli. Este potro de tres años, que sigue sin haber ganado una carrera, sacudió el mundo hípico al terminar tercero en el Kentucky Derby G1 a cuotas de 70-1 entrando a la carrera apenas dos días antes. Ahora, su conexión ha decidido dar el siguiente paso: llevarlo al Preakness Stakes G1 del sábado, la segunda parada de las Triple Corona, con la confianza de que está listo para estrenar su palmarés en el momento justo.
Escuchar al caballo antes que al debate
Mientras crece el ruido sobre la necesidad de ampliar los plazos entre las tres carreras de la Triple Corona, el entrenador Whit Beckman prefiere otra brújula: el propio estado de su pupilo. Según Beckman, Ocelli ha mostrado una recuperación excepcional desde su actuación en Churchill Downs.
“Era como si ni siquiera hubiera corrido”, dijo Beckman. “Estaba brillante, alerta, limpiando su alimento, haciendo todas esas pequeñas cosas. Cuando lo puse de nuevo en la pista, pensé: no hay manera de que pueda sacarlo de otra carrera. Es rápido, sí, pero además es el Preakness, es la Triple Corona. Siempre dije que si alguna vez tenía el caballo adecuado, intentaría correr todo lo posible”.
Esa filosofía no es caprichosa. Beckman se forjó una visión particular durante el año que ejerció como entrenador principal en Arabia Saudita. “Allí corríamos los caballos cada semana. A veces correrlos y no tener que entrenarlos tanto resulta igual de efectivo. Estos son caballos de carrera, no de entrenamiento. Si están sanos, felices, en forma y sin molestias, no veo razón para no correrlos”, explicó.
Un potro que desafía las etiquetas y el mercado
La historia de Ocelli también desafía la lógica del mercado. Legion Bloodstock, la agencia que lo adquirió originalmente en la venta de yearlings de Fasig-Tipton en otoño de 2024, pagó apenas $12,000 por él. Para el socio fundador Travis Durr, fue un “free roll”: un riesgo mínimo con un potencial enorme que hoy supera los $600,000 en ganancias.
“Su físico siempre fue impresionante”, recordó Kyle Zorn, también de Legion Bloodstock. “Había un par de cosas en su placa veterinaria que pudieron espantar a algunos compradores. Tener el centro de entrenamiento de Travis nos da una ventaja: él ve muchas particularidades que otros descartan y que en caballos jóvenes realmente no afectan. Ocelli valía lo que costaba y más”.
Beckman coincidió en esa primera impresión. A pesar de que Ocelli era elegible para un maiden de subasta, el entrenador lo puso directamente en competencia abierta en Churchill Downs en noviembre de su año dos. Ese día cerró fuerte y llegó tercero, y Beckman ya vaticinó que el potro podía llegar al Derby de Kentucky.
Una campaña sin victoria pero sin malas carreras
Ocelli encadenó luego cinco salidas sin pasar del segundo puesto, aunque Beckman nunca perdió la fe. “En Nueva Orleans tuvo recorridos bastante duros y corrió números rápidos, pero siempre le faltó un poquito. Nunca corrió mal. Hubo un par de carreras en las que me quedé algo decepcionado, pero sabía que teníamos mucho margen todavía”, detalló.
Inicialmente conducido su campaña para Ashley Durr, esposa de Travis, el grupo propietario se amplió camino al Derby para incluir a Anthony Tate y a Front Page Equestrian. Los 25 puntos que Ocelli sumó con su tercer puesto en el Wood Memorial G2 resultaron justo los necesarios para asegurar un puesto en la gran carrera del sábado.
“El jueves por la mañana supimos que entraba”, contó Zorn. “Le dijimos al grupo de propietarios que se prepararan porque los rumores apuntaban a eso. Que buscaran un avión y vinieran porque sería una experiencia inolvidable. No se podía juntar un grupo de gente mejor para este caballo”.
La locura del Derby: un tercer puesto que se celebró como un triunfo
Con gorras rojas de béisbol con el nombre de su potro, la conexión de Ocelli se robó las redes sociales durante el Derby de Kentucky. Cuando el potro se abrió al exterior en la recta final y tomó la punta justo frente a su palco, la explosión de emoción fue total. Varios videos muestran al grupo saltando al borde de la baranda y gritando mientras Ocelli amenazaba con un batacazo histórico.
“No sé cómo terminamos trepándonos a la pared y me da vergüenza admitir que creo que yo empecé”, dijo Zorn entre risas. “Lo bueno de entrar es que te dan la suite veinte, que está más alejada en la recta. Ocelli tomó la punta justo en frente de nuestro palco. Ahí empezó la locura. Fue una experiencia extracorporal”.
Desde la perspectiva de Beckman, el jockey Tyler Gaffalione ejecutó el plan a la perfección. “La experiencia de los últimos años con caballos en el Derby me dice que la partida es un caos con muchos caballos moviéndose. Le pedí que rompiera tranquilo y que se apartara. No quería que lo golpearan en los primeros cinco segundos”.
Cuando Ocelli empezó a pasar caballos, Beckman ya se sentía satisfecho. Luego, al verlo tomar la delantera en la entrada de la recta, confiesa que todo quedó en blanco. “Por un instante hubo esa sensación de, caramba, este tipo puede saltar y lograr lo imposible. Más allá del resultado final, corrió una carrera increíble. Validó todo lo que yo creía que él era. Y mirando las tablas después, corrió un poco más que los dos que terminaron delante de él. Obtuvo un número muy rápido. Creo que recién estamos viendo la punta del iceberg de lo bueno que puede ser”.
Rumbo al Preakness: la oportunidad de hacer historia
Beckman confirmó que Ocelli mantuvo un alto nivel de energía durante su última semana en Churchill Downs antes de viajar a Laurel Park el lunes. Gaffalione repetirá monta para la carrera del sábado.
De ganar, Ocelli se convertiría en el primer maiden en conquistar el Preakness desde 1888, un vacío de más de 130 años. También sería la coronación de una travesía que empezó con un yearling de ganga y un puñado de personas que nunca dejaron de creer.
“Vi un dato de que ningún maiden había pisado el marcador en el Derby desde 1937, y que ningún maiden ganó el Preakness desde algo así como 1888”, compartió Zorn. “Pensé: qué gran historia sería. Además siento que el caballo tiene un pequeño culto de seguidores en nuestras redes sociales, por la cantidad de gente que nos ha escrito. Queremos ver a este caballo en el círculo de ganadores más que nada, porque se lo merece. Va a terminar de encajar todo. Sabemos que lo hará”.
En cuanto a la capacidad competitiva, Beckman no tiene dudas: “Es algo que nunca fue un problema con él: poner el cien por ciento en la pista siempre. Tuvo un par de pequeñas manías, pero creo que por fin estamos llegando a ese nivel óptimo donde todo se sincroniza y funciona bien”.
El eslogan #WhyNotOcelli que impulsa el grupo propietario en redes sociales resume la convicción que rodea a este potro que ha superado el precio, las cuotas y las estadísticas. El sábado, en Maryland, tendrá la oportunidad de dar el salto de maiden a ganador clásico y seguir escribiendo una de las páginas más inesperadas de la temporada 2026.
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