Mirco Demuro está de vuelta en Japón. Su victoria el sábado en el hipódromo de Kioto, a bordo de Ten Ace One, no fue en un Grupo 1, pero la efusiva celebración de los aficionados en la pista dejó claro el cariño que el público nipón siente por el jockey italiano. Era apenas su segundo fin de semana de regreso tras una prolongada estancia en el extranjero, un período que buscaba un cambio positivo en su carrera. Ahora, con más de 1.300 victorias en la JRA, Demuro sabe que un triunfo modesto no construye un regreso por sí solo: ha vuelto de California sin hacerse ilusiones.
El amigo que entiende su posición
Demuro concluyó su etapa norteamericana a finales de abril y ha regresado a Kansai, la región que considera su hogar. Allí se está aplicando a fondo para revitalizar una trayectoria legendaria como jockey de la Japan Racing Association (JRA). No será fácil. Cuando salió de Japón el verano pasado, su estatus había decaído. Los días icónicos de reverencias al emperador tras ganar el Tenno Sho o de su emotivo triunfo “por Japón” en la Dubai World Cup 2011 parecían lejanos. Mientras tanto, la nueva generación de jinetes japoneses, liderada por Ryusei Sakai (el piloto de Forever Young), ha ganado fuerza.
En esos momentos difíciles surgen los amigos. Y ahí entra en escena Kanichiro “Joe” Fujii. El exjockey sabe mucho de amistad: cuando sufrió una caída catastrófica que lo dejó parapléjico, Demuro estaba al otro lado del cristal de su habitación de hospital en Sapporo, hablando por teléfono. Hoy, Fujii no solo es un amigo cercano; también figura en la web de la JRA como su jockey manager.
“Joe es exjockey y conoce mi situación mejor que nadie. Soy extranjero y mi japonés no es perfecto, así que podría ser la clave”, declaró Demuro a Idol Horse.
La colaboración profesional no se materializó hasta ahora. Hace dos años, tras el grave accidente de Fujii, este le pidió tiempo: “Mirco, acabo de caerme hace seis meses, todavía tengo licencia de jockey, no quiero tomar decisiones ahora”. En esta segunda ocasión, Fujii aceptó con una condición clara: “Si quieres que sea tu agente, tienes que cambiar. No puedo cuidarte como antes”. Demuro asumió el trato y asegura que está dando lo mejor de sí.
Un declive que exigía un cambio
Demuro dejó Japón el 13 de julio de 2025, justo después de terminar decimoquinto en una prueba de Grupo 3 en Fukushima, su única monta ese día. Llevaba casi un mes —ocho jornadas de carreras— sin ganar y apenas sumaba 12 victorias en el año. Una cifra muy alejada de las 171 que consiguió en su mejor temporada (2017) y que continuaba una tendencia descendente: 75, 72, 44 y 42 triunfos anuales en los cuatro ejercicios previos.
“Honestamente, necesitaba cambiar algo”, reconoce. “Estaba luchando por encontrar montas y no era feliz, aunque tampoco infeliz. Dos años atrás me mudé de vuelta a Kansai, pero aún así me costaba. Por eso decidí regresar a California, donde tuve una buena experiencia hace 25 años. Entonces montaba para los mejores entrenadores: Bobby Frankel, Richard Mandella, Neil Drysdale. Tenía ese recuerdo y pensé que podría ayudarme a refrescar la mente”.
Frutos del cambio en Estados Unidos
Cinco días después de su última monta en Fukushima, ya estaba en el sur de California celebrando su primera victoria con Ribbons en Del Mar. El arranque fue lento, pero poco a poco fueron llegando triunfos esporádicos. A principios de octubre ganó el G3 Surfer Girl Stakes en Santa Anita, a finales de noviembre el G2 Hollywood Turf Cup en Del Mar y, tras un breve paréntesis navideño en Japón (con dos victorias), cerró el año ganando el G2 Joe Hernandez Stakes. Sumó 14 victorias de JRA y 30 en suelo estadounidense. El cambio se estaba produciendo.
Su objetivo siempre fue ganar un Grupo 1 en Estados Unidos, pero asegura que fue sin expectativas: “Fui a ver qué pasaba. Empecé a ganar carreras de grupo, Mandella volvió a contar conmigo, pero tuve mala suerte: tres caídas, una lesión en la columna y luego me rompí las costillas”. Pese a ganar el G3 Megaherz Stakes a finales de enero, las costillas frenaron su progresión. Sus últimas 31 montas fueron sin victorias desde el 6 de marzo. Cuando el caballo que esperaba montar en la cartelera del Kentucky Derby se cayó de la carrera, decidió regresar a Japón una semana antes de lo previsto.
Lo aprendido en la velocidad americana
La experiencia californiana no fue solo una pausa necesaria, sino una escuela diferente. “En Japón entrenamos a los caballos más al estilo inglés, con paseos largos y sin buscar velocidad al inicio. En Estados Unidos todo es rápido: ‘vamos, vamos, vamos’. Entrenan como si fueran quarter horses. Fue una gran diferencia y un gran aprendizaje para mí”, explica Demuro, convencido de que esa vivencia le ha aportado herramientas útiles para su retorno a Japón.
La calidad de vida también le hizo sopesar opciones. Aunque valora la libertad y el estilo de vida más relajado de California, menciona el alto costo de la vida: “Vas a McDonalds y un menú cuesta 20 dólares. Eso no es un ‘Happy meal’”, bromea. Pero había una razón de peso para volver: Japón es su hogar. Allí tiene casa propia, no paga alquiler y, sobre todo, existe un vínculo profundo con los aficionados y las personas que lo han apoyado desde que con 20 años decidió mudarse para obtener su licencia de la JRA. “Siempre dije que los caballos japoneses son los mejores del mundo. Japón me ha dado mucho; no habría sido correcto quedarme en Estados Unidos”.
El inicio del nuevo desafío
El reestreno en la JRA llegó el 2 de mayo en Kioto. Cuatro montas, todas con opciones remotas, y un octavo puesto como mejor resultado en el G3 Unicorn Stakes. Pero para Demuro, conseguir esas monturas —incluida una de grupo— fue positivo, y más aún la reacción del público. En su segundo fin de semana ya sumó 13 montas y la mencionada victoria con Ten Ace One.
“La recepción fue buenísima, los aficionados japoneses siempre son tan amables”, afirma. Gestionar las reservas de monta desde Estados Unidos no fue sencillo, pero se mostró satisfecho por haber conseguido cinco oportunidades en su primer fin de semana.
Ahora empieza el trabajo real: demostrar que a sus 47 años sigue teniendo el talento, el empuje y la mentalidad para codearse con la élite de la JRA. Es consciente de que existen dudas sobre su velocidad en la salida o su contundencia en los remates, comentarios que han circulado por el circuito. Siente que América lo ha agudizado y asegura: “He cambiado y tengo grandes esperanzas. Deseo volver a ganar carreras de Grupo 1, ese es siempre mi sueño. Y hacer feliz a la gente”.
Fujii, cuyo lema “Challenger” lucía siempre en su camiseta de monta, le inspira en esta nueva etapa. “Va a ser nuestro lema: un nuevo desafío, que además será divertido. Esta vez funcionará”, concluye Demuro, con el respaldo del amigo que mejor entiende su situación.
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