Libertango (Ire), hija de No Nay Never, ganó el GI Breeders’ Cup Juvenile Turf Sprint con Billy Loughnane, cuya monta se confirmó apenas 45 minutos antes de la carrera por una complicación con el peso.
Thoroughbred Daily News relató que George Boughey, entrenador de Libertango, había previsto a Flavien Prat como reemplazo. El peso exigido suponía tres libras menos que el mínimo con el que Loughnane había podido competir durante el año. Un mensaje de última hora indicó a Boughey que las básculas del hipódromo situaban al jinete inesperadamente cerca del límite. Loughnane recurrió a la sauna para recortar peso y conservar la monta. Le angustiaba la idea de que la potranca que tanto apreciaba afrontara una carrera tan importante con otro jinete.
Desde un puesto bajo, Libertango quedó atrapada junto al riel. Loughnane la sacó hacia afuera en la curva final, cuando aún tenía terreno por recuperar, y la potranca alcanzó a sus rivales con el ímpetu de su jinete. «Tiene muy buena cabeza para correr. Se relajó y hubo un poco de interferencia en la curva, pero ni siquiera le quebró el paso», dijo Loughnane.
El jinete tenía 17 años y llegó a la Breeders’ Cup como campeón de jinetes de Gran Bretaña, poco menos de cuatro años después de su primera monta en una carrera. Era el más joven en más de un siglo en conquistar ese título.
Michael Owen, copropietario de otro caballo que competiría más tarde en la jornada, acudió al círculo de ganadores después de la primera carrera de la Breeders’ Cup. Entre el público de Lexington pudo moverse con un anonimato poco habitual para una figura que llevaba tres décadas bajo la atención pública. De adolescente ganó la Bota de Oro de la Premier League y fue el jugador más joven en debutar y marcar para Inglaterra. Desde su retiro, ha seguido otra pasión deportiva: las carreras de caballos.
Owen resumió la importancia de la mente señalándose las sienes: «Es sencillo. Aquí, entre las orejas». Luego recordó su experiencia: «A los 18 podía ir a un Mundial sin que me afectara mentalmente. A esa edad no tienes cicatrices; piensas que eres Superman. Más tarde empiezas a pensar en la importancia de lo que haces. La experiencia es fantástica, pero al adquirirla corres el riesgo de perder esa valentía».
Hugo Palmer, que entrena en los establos de Owen en Cheshire, acompañó al exfutbolista al círculo de ganadores. Palmer había sido mentor de Boughey: el preparador de Libertango pasó seis años como su asistente en la antigua base de Newmarket. El abrazo largo con que lo felicitó reflejó el orgullo del mentor, aunque su discípulo ya lo había superado en la clasificación de entrenadores.
Frankie Dettori también siguió la celebración de Loughnane, que arrojó pétalos de la manta del ganador. La escena le recordó su primera victoria en la Breeders’ Cup, en el GI Mile de Churchill Downs en 1994. Cuando le preguntaron si el momento le recordaba a Barathea, respondió: «Sí, claro. No he estado en Inglaterra en los últimos tres años, pero Loughnane vino a Estados Unidos mientras yo montaba aquí y pudo probar un poco las carreras estadounidenses. Ha sido natural desde el primer día, un talento nato. También es muy educado; lo tiene todo en su sitio. Tiene un futuro muy brillante. Solo espero que el peso no se convierta en un problema. Sigue siendo joven. Crucemos los dedos, porque lo necesitamos».
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