En una columna exclusiva para Idol Horse, el veterano jinete Shane Dye analizó la monta de Jose Ortiz en el Kentucky Derby y lanzó un debate que resuena en todo el hipismo: ¿son los jinetes estadounidenses los mejores del mundo? Dye, que montó contra figuras como Lester Piggott y Gary Stevens, no solo desglosó la actuación de Ortiz, sino que también recordó cómo Stevens cambió su forma de entender la jinetez.

Una monta para el estudio: Jose Ortiz y Golden Tempo

Según Dye, la actuación de Jose Ortiz sobre Golden Tempo (22-1) en el Kentucky Derby fue excepcional. “Ortiz cruzó la pista, colocó al caballo en la cola y los dejó ir. Llegó a estar a 30 cuerpos del líder. En ningún momento empujó para estar más cerca”. Dye destacó que esa estrategia requiere una enorme confianza en uno mismo y en el caballo, y que la mayoría de los jinetes montan para no perder, no para ganar.

El momento clave llegó en el marcador de los 1000 metros. Ortiz se disponía a rodear por fuera al grupo, pero en una fracción de segundo vio los colores de su hermano Irad Ortiz por delante, cambió al interior y se colocó tras él. “Esa decisión ganó la carrera. Ahorró terreno, energía y le dio un empujón hacia la recta”. Golden Tempo se despegó a los 200 metros y ganó con todas las fuerzas.

Dye también elogió la monta de Irad Ortiz sobre Renegade, calificándola de “increíble” y destacando la habilidad de los jinetes estadounidenses para cambiar el látigo de mano con rapidez y contundencia.

El debate: la calidad de los jinetes en Estados Unidos

Dye argumenta que los mejores jinetes del mundo están actualmente en Estados Unidos. Señala que Irad Ortiz estableció un récord mundial de premios en una temporada (US$40 millones) y que Jose Ortiz alcanzó los US$34 millones. En comparación, la mejor temporada de James McDonald en Australia fue de A$36 millones. “No hay comparación”, sentencia Dye.

Sin embargo, reconoce que en Australia y Hong Kong no se sigue suficiente la hípica estadounidense. “Los jinetes de EE.UU. no se sienten atraídos por Hong Kong porque económicamente no les compensa, pero me encantaría verlos tomar cortas estancias allí. Triunfarían”, añade.

Gary Stevens: el jinete que cambió la perspectiva de Shane Dye

Dye recuerda que su visión sobre la jinetez cambió en 1986, cuando vio montar a Gary Stevens. “Montó 15 ganadores en una semana en Los Ángeles y nunca había visto algo igual”. Stevens, con un estilo equilibrado y una postura increíblemente quieta, conseguía que los caballos corrieran por él de forma inexplicable.

Dye rememora una carrera en la que Stevens ganó con un caballo sin forma que iba cuatro por fuera desde los 800 metros. “¿Cómo ganó con ese caballo?”. Esa pregunta le llevó a estudiar el estilo americano, caracterizado por la quietud y el empuje desde los hombros. Stevens llegó a decirle: “La diferencia entre nosotros es que yo puedo poner una copa de champán en mi espalda mientras monto la recta final y seguirá ahí al término. Tú no puedes”.

Stevens demostró su calidad en Hong Kong en la temporada 1994/95, logrando un 22,5% de efectividad (20 ganadores de 89 montas). “Caminó y dominó”, resume Dye. Ahora retirado tras varias cirugías, Stevens sigue siendo, junto a Lester Piggott, el mejor jinete que Dye ha visto.

La columna de Shane Dye no solo reivindica el talento de Jose Ortiz, sino que abre una discusión sobre el reconocimiento global de los jinetes estadounidenses. Mientras tanto, la monta de Ortiz en el Kentucky Derby de 2026 quedará como un ejemplo de paciencia, confianza y ejecución perfecta.