Jason Collett, uno de los jinetes más consistentes y discretos del circuito de Sídney, ampliará sus horizontes profesionales con una licencia temporal otorgada por la Japan Racing Association. El jinete de 35 años viajará a Japón a finales de junio para competir en una gira corta, siguiendo los pasos de otros australianos que han incursionado en el exigente mercado nipón. Su llegada marca un nuevo capítulo en una carrera construida sobre la paciencia, la adaptación a condiciones extremas y un proceso de madurez táctica que lo ha llevado a competir al más alto nivel.
Orígenes en pistas pesadas de Nueva Zelanda
La formación de Collett está ligada directamente a las condiciones climáticas de Nueva Zelanda, donde las pistas pesadas son la norma más que la excepción. En un entorno donde los comisarios revisan el terreno con botas de goma y los jinetes buscan constantemente el suelo más firme cerca de la valla exterior, Collett aprendió a leer las pistas desde su primera carrera como amateur en Ellerslie. Su padre, el entrenador Richard Collett, le dio instrucciones precisas antes de subir a Bobby Dazzler en un día con clasificación Heavy (10): mantener la calma, no forzar el ritmo temprano y confiar en que el caballo era el mejor de la prueba. A pesar de quedar a 25 cuerpos del grupo a media milla del final, Collett trazó una línea amplia, encontró mejor terreno y logró que su montura ganara con autoridad. Esa experiencia definió su enfoque: priorizar el ritmo, evitar el desgaste innecesario y confiar en la capacidad de recuperación del ejemplar.
El aprendizaje en pistas embarradas forjó una mentalidad específica. Collett entendió que quejarse por el estado del terreno no altera el resultado, y que la adaptación rápida es el único camino viable. Su padre le enseñó a identificar los patrones de cada hipódromo, especialmente en Ellerslie, donde las carreras de mayor importancia suelen disputarse en condiciones difíciles. Esa base técnica le permitió desarrollar un equilibrio natural sobre caballos que pierden tracción, una habilidad que trasladó a su carrera profesional en Australia.
Evolución táctica y madurez en Sídney
El salto a las pistas de Sídney exigió un cambio de mentalidad. El circuito australiano, dominado por figuras como James McDonald, premia la velocidad inicial y la ubicación cercana a la punta. Collett reconoció que su estilo natural, orientado a caballos que corren desde atrás, no siempre era suficiente para ganar con regularidad en un entorno tan competitivo. Durante los últimos diez años, refinó su lectura táctica, buscando salidas más rápidas desde los cajones y asegurando posiciones intermedias que le permitieran definir la carrera sin depender exclusivamente del remate final. McDonald, según sus propias observaciones, coloca al 80 por ciento de sus caballos entre los primeros puestos, una realidad que Collett integró a su repertorio.
La evolución no fue solo física o técnica. Tras una racha de diez segundos puestos en pruebas de Grupo 1, el jinete recurrió a apoyo psicológico y a la lectura especializada para manejar la presión y entender sus propios patrones de pensamiento. Esa introspección fue clave para romper la barrera del Grupo 1 en 2019, cuando montó a Invincibella para Chris Waller. La victoria llegó después de años de trabajo silencioso y confirmó su capacidad para competir contra la élite. Waller ha destacado que Collett ha trabajado de manera independiente para cerrar la brecha con los jinetes de primer nivel, sin depender de atajos ni de monturas privilegiadas.
Un estilo paciente y el vínculo con Winx
La paciencia es la marca registrada de Collett. Prefiere llevar a los caballos a un ritmo cómodo, evitar que salgan de su zona de confort y permitir que desplieguen su energía en el tramo final. Este enfoque, perfeccionado en pistas embarradas, le ha valido el reconocimiento de entrenadores y compañeros, aunque también ha generado frustraciones cuando la estrategia no coincide con las instrucciones previas. Su historial incluye un vínculo temprano con Winx. Collett fue el jinete en las dos primeras victorias de la yegua, además de participar en algunas de sus derrotas durante la temporada de tres años, mucho antes de que la potranca iniciara su racha histórica de 33 triunfos consecutivos.
La estabilidad personal también ha sido un pilar fundamental. Collett comparte su vida con Clare Cunningham, ex jefa de pista de Peter Moody y actual entrenadora, con quien ha criado a tres hijos. La experiencia compartida en el ámbito hípico les ha permitido comprender las presiones del oficio y mantener un equilibrio entre la competencia y la vida familiar. Su entorno familiar está profundamente ligado al deporte: su padre Richard entrena un pequeño plantel en Warwick Farm, su hermana Natasha y su cuñado Andrew Calder forman parte del circuito, y su hermana Alysha compite regularmente en las pistas de Sídney. Este contexto le ha brindado una red de apoyo que entiende las exigencias del oficio sin necesidad de explicaciones adicionales.
Rumbo a Japón y proyección internacional
La licencia temporal de la Japan Racing Association representa la materialización de una ambición que Collett ha mantenido durante años. Su gira a finales de junio lo coloca en un circuito conocido por su alta exigencia técnica, pistas rápidas y competencia local de primer nivel. La experiencia se suma a la de otros jinetes australianos como Craig Williams, Damian Lane y Rachel King, quienes han demostrado que la adaptación al estilo japonés es posible con disciplina y lectura táctica. Collett llega con un repertorio consolidado: capacidad para manejar caballos con ritmo, experiencia en pistas de distintas condiciones y una mentalidad enfocada en la ejecución limpia.
Su trayectoria, marcada por la superación de una lesión grave con hemorragia cerebral y la decisión de regresar a Sídney tras un primer intento frustrado por la nostalgia, refleja una carrera construida sobre la resiliencia. Tras aquella caída, utilizó el tiempo de recuperación para replantear su futuro y decidió volver a Australia cuando las reglas locales permitieron el uso de reclamo, una herramienta que le facilitó la transición. La gira japonesa no solo ampliará su exposición internacional, sino que también servirá como prueba de fuego para su estilo en un entorno donde la precisión y la velocidad de reacción son determinantes.
La licencia temporal confirma que Collett mantiene su proyección activa en un circuito global que valora la consistencia y la lectura de carrera. Su paso por Japón le permitirá medir su adaptación frente a jinetes locales y consolidar su presencia en un mercado que exige precisión desde el cajón de salida y ejecución técnica en cada tramo de la prueba.
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