El jinete británico Tony Ives falleció este fin de semana en Tailandia a los 74 años. Su carrera, que se extendió por más de un cuarto de siglo, dejó una marca imborrable en el turf internacional, destacando por su victoria en la Arlington Million Stakes (G1T) de 1985 y su paso por las principales competencias clásicas de Europa y Asia. Ives acumuló alrededor de 1.500 victorias a nivel mundial y fue reconocido por su capacidad táctica y su versatilidad sobre diferentes distancias y superficies.

Trayectoria y formación en el turf británico

Nacido en Westow, cerca de Malton en Yorkshire, Ives inició su formación como aprendiz bajo la tutela de Willie Stephenson en Royston, Hertfordshire. Posteriormente, continuó su desarrollo profesional con Snowy Wainwright en Malton, antes de consolidarse como jinete titular del preparador Reg Hollinshead en 1974. Su primera victoria oficial llegó en 1970 con Moor Court en el hipódromo de Hamilton, marcando el comienzo de una trayectoria que lo llevaría a competir en los circuitos más exigentes del hemisferio norte.

Durante su etapa con Hollinshead, Ives se acercó a la gloria en las carreras clásicas británicas. En 1978, montó a Remainder Man, un ejemplar que terminó segundo en la Two Thousand Guineas (G1) detrás de Roland Gardens y tercero en el Epsom Derby (G1), donde Shirley Heights se impuso. Aunque no logró el triunfo definitivo en esos certámenes, su desempeño demostró una madurez táctica que llamó la atención de los principales entrenadores de la época. La capacidad para mantener a un caballo en posiciones favorables y acelerar en el tramo final se convirtió en un sello distintivo de su conducción.

La consagración en la Arlington Million de 1985

El momento más destacado y lucrativo de su carrera llegó en 1985, cuando Ives se impuso en la Arlington Million en Chicago. La victoria adquirió un valor adicional por las circunstancias que la rodearon: apenas unos días antes, el jinete había recibido una patada en la cabeza durante una jornada en Gran Bretaña. A pesar de la lesión, viajó a Estados Unidos y ejecutó una conducción precisa sobre Teleprompter, un miler entrenado por Bill Watts.

La carrera presentaba interrogantes técnicas considerables. Teleprompter no tenía un historial comprobado para sostener la distancia de una milla y cuarto, y el terreno se encontraba reblandecido por las lluvias. Ives supo leer las condiciones del trazado y administró el esfuerzo del caballo con exactitud, asegurando el triunfo en una de las competencias de césped más prestigiosas del calendario norteamericano. La victoria consolidó su reputación como un jinete capaz de adaptarse a escenarios complejos y extraer el máximo rendimiento de sus montas bajo presión física y técnica.

Éxitos en Irlanda y récords con potros de dos años

Tras su etapa en Yorkshire, Ives se trasladó a Newmarket para convertirse en jinete titular de Bill O'Gorman. Este cambio marcó un nuevo ciclo de éxitos en su carrera. En 1987, ganó la Irish One Thousand Guineas (G1) con Forest Flower, una potranca preparada por Ian Balding. El ejemplar había sido reconocido como la mejor yegua de dos años de la temporada, a pesar de haber sido descalificada en la Cheveley Park Stakes (G1). La victoria en la clásica irlandesa ratificó la capacidad de Ives para manejar ejemplares de alto nivel en distancias de velocidad y confirmó su adaptación a los estándares de la élite europea.

Su mejor temporada en números llegó en 1984, cuando registró 90 victorias. De ese total, 16 correspondieron a Provideo, un potro de dos años también entrenado por O'Gorman. Provideo igualó el récord británico de mayor cantidad de triunfos para un ejemplar de esa edad, una marca que reflejaba tanto la calidad del caballo como la consistencia del jinete en la silla. Mantener un ritmo competitivo durante toda la temporada con un mismo ejemplar requiere una planificación rigurosa y una lectura constante del estado físico del animal. Además de estos logros, Ives se adjudicó la Magnet Cup de York en tres ocasiones, un reconocimiento que premiaba su rendimiento sostenido en el circuito británico.

Carrera internacional y transición al entrenamiento

A finales de la década de 1980, Ives amplió su horizonte competitivo hacia Asia. Entre 1989 y 1993, compitió regularmente en Hong Kong y Macau, adaptándose a las particularidades de los hipódromos de la región y manteniendo un nivel competitivo elevado. Su experiencia en el circuito asiático le permitió sumar victorias y consolidar su presencia en un mercado en crecimiento para el turf internacional. La transición entre continentes exigía ajustes en la técnica de monta y en la gestión del calendario de carreras, áreas en las que Ives demostró una notable capacidad de adaptación.

En 1996, un problema de espalda lo obligó a retirarse de la competencia activa. En lugar de alejarse del entorno hípico, Ives transitó hacia la preparación de caballos. Se incorporó como asistente de entrenador del australiano Geoff Allendorf en Macau y, posteriormente, trabajó con Jose Corrales. Esta etapa le permitió aplicar su conocimiento de pista y su lectura de carreras desde una perspectiva estratégica, contribuyendo al desarrollo de nuevos ejemplares en la región y manteniendo un vínculo directo con la dinámica de las carreras.

Reacciones del entorno hípico y legado

La noticia de su fallecimiento generó un amplio respaldo dentro del gremio. Lisa Hancock, directora ejecutiva del Injured Jockeys Fund, expresó su pesar y confirmó que la organización ha estado brindando apoyo a la familia de Ives. Hancock destacó que el jinete logró pasar sus últimos días en casa, rodeado de sus seres queridos, un detalle que subraya la importancia de la red de apoyo para los profesionales del turf.

Philip Robinson, colega y amigo de la época de las pesas, recordó los viajes compartidos a las reuniones hípicas y su paso paralelo por Hong Kong, donde Ives llegó a ser subcampeón en el campeonato de jinetes. Robinson señaló que solían encontrarse con frecuencia durante sus estancias en Macau, manteniendo un vínculo profesional y personal que perduró con el tiempo. La camaradería en la sala de pesas y en los traslados a los hipódromos formaba parte esencial de la rutina de los jinetes de esa generación.

Ray Cochrane, otro jinete que compartió pista con Ives, describió su carácter como alegre y divertido, recordando su capacidad para entretener y su presencia constante en el ambiente. Cochrane compartió una anécdota que ilustra la personalidad del jinete tras su triunfo en Chicago: Ives repetía constantemente que había "conquistado América", hasta que el también jinete Lindsay Charnock le respondió con ironía que solo había tenido una monta y que el caballo se había escapado con él. El comentario, contado con humor, refleja la dinámica del gremio y la forma en que Ives celebraba sus logros sin perder la perspectiva del trabajo diario.

Tony Ives se trasladó a Tailandia hace algunos años junto a su segunda esposa, Jiraporn, con quien tuvo tres hijos. De su primer matrimonio también dejó tres hijos. Su trayectoria abarcó más de 25 años de competencia, 1.500 victorias y una presencia constante en los principales hipódromos de Europa, Norteamérica y Asia. Su paso por la Arlington Million, sus clásicos en Irlanda y su adaptación a diferentes mercados lo convierten en una figura representativa de una generación de jinetes que combinaron técnica, resistencia y capacidad de lectura de carrera para dejar una huella duradera en el hipismo internacional.