La imagen de los corgis de la Reina Isabel II corriendo alrededor de la mesa durante un almuerzo es un recuerdo que Chris Waller aún evoca con una sonrisa. Para el entrenador australiano, ese momento resume la naturaleza única de su relación con la monarca británica y el peso histórico que su carrera ha adquirido en el hipismo internacional. Mientras Waller prepara a Joliestar para disputar la Queen Elizabeth II Jubilee Stakes en Royal Ascot 2026, su trayectoria se entrelaza con anécdotas de Estado, récords de entrenamiento y una filosofía de trabajo que lo ha convertido en una figura central del turf moderno.

Un vínculo auténtico con la Reina Isabel II

La conexión entre Waller y la Reina Isabel II trascendió el protocolo habitual que suele rodear a los entrenadores de élite. No se trató de un encuentro protocolario, sino de un interés genuino por parte de la monarca hacia el trabajo del preparador neozelandés radicado en Australia. El punto de inflexión llegó con Winx, la yegua que ganó 33 carreras consecutivas y se consolidó como una de las figuras más importantes del hipismo australiano. La Reina siguió de cerca la campaña de la yegua y, tras su retiro, Waller le obsequió una de las herraduras que utilizó en su última competencia. El detalle tuvo lugar en el Queen Elizabeth Stakes de Royal Randwick en 2019, cerrando un ciclo simbólico entre la pista y la corona.

El respeto mutuo se mantuvo hasta el final. Cuando la Reina falleció en 2022, Waller fue uno de los diez australianos, excluyendo dignatarios oficiales, en recibir una invitación al funeral. Meses antes, la conexión se había reactivado tras la victoria de Nature Strip en el King’s Stand Stakes de Royal Ascot. Waller relata que, inmediatamente después de la carrera, lo condujeron a una sala privada donde le informaron que la Reina deseaba hablar con él. A pesar de su delicado estado de salud, la monarca realizó la llamada personalmente. Para el entrenador, esa conversación confirmó el valor global del deporte y la pasión de la Reina por las carreras, la vida y Australia.

Trayectoria y dominio en el hipismo australiano

La historia de Waller en Australia comenzó hace más de dos décadas con una sola caballo y una tarjeta de crédito al límite. Durante sus primeros años, dependió de la carrera de modelo de su esposa, Stephanie, para sostener la operación. Ese inicio modesto contrasta con la maquinaria actual que maneja. Su ética de trabajo es constante: revisa datos en su computadora portátil en la sala de prensa durante los días de carrera, mantiene métodos meticulosos y supervisa cientos de caballos en entrenamiento a lo largo de la costa este.

A sus 53 años, Waller se encuentra en camino de superar los registros históricos de entrenamiento en el país. Ya superó la barrera de los 200 ganadores de Grupo 1 y se acerca a las marcas de Tommy Smith y Bart Cummings, ambos con 246 victorias en esa categoría. Está a punto de asegurar su decimosexto título consecutivo de entrenadores, con sus caballos acumulando más de 50 millones de dólares australianos en premios solo en la temporada actual. La cantidad de presentaciones que registra triplica a la de su competidor más cercano, lo que ha llevado a los propietarios a una conclusión práctica: si no pueden vencerlo, prefieren sumarse a su operación. La pregunta en el mercado ya no es si se puede pagar un caballo con Waller, sino si se puede permitir no tener uno.

Royal Ascot: aprendizajes y la victoria con Nature Strip

A pesar de su dominio local, Royal Ascot nunca fue una obsesión para Waller. El viaje transcontinental representa una carga logística significativa para los caballos y los premios en las carreras de velocidad británicas son inferiores a los de las principales pruebas australianas. Sin embargo, el sabor de la competencia internacional cambió su perspectiva. Su primera experiencia en el Reino Unido fue desalentadora: Zoustar, ganador de Grupo 1, viajó pero sufrió una lesión que le impidió largar. El caballo se recuperó y luego se convirtió en uno de los mejores sementales de Australia.

El segundo intento llegó con Brazen Beau. La carrera generó titulares por la táctica del jinete Craig Williams, quien trazó una línea solitaria por el lado de la tribuna, alejándose del grupo principal. El potro perdió por medio cuerpo. La paciencia de Waller dio frutos en 2022, cuando Nature Strip se impuso en el King’s Stand Stakes sobre cinco furlongs. El entrenador describe la victoria como un momento surrealista: la tensión previa al larguero se disipó en segundos cuando el caballo tomó la punta y mantuvo la ventaja con una velocidad abrumadora. Ese mismo año, Home Affairs no logró el mismo resultado, recordando que el éxito en Europa requiere precisión y adaptación.

En sus primeras visitas, Waller evaluó establecer una base satélite en el hemisferio norte, incluso considerando Dubái. La llegada constante de caballos importados a Australia y la calidad de la infraestructura local lo hicieron reconsiderar. Reconoció que las condiciones en Australia ofrecen ventajas competitivas y logísticas que justifican mantener su centro de operaciones en Sídney.

Joliestar y la estrategia para la Queen Elizabeth II Jubilee Stakes

La decisión de enviar un solo caballo a Royal Ascot en 2026 refleja un cálculo estratégico. Joliestar encaja en el perfil que Waller sabe desarrollar. Ganadora de Grupo 1 sobre una milla a los tres años, la yegua mostró inconsistencias en sus primeras campañas: a veces se ubicaba demasiado atrás del grupo o tropezaba en condiciones de pista que no favorecían su estilo. Waller no alteró su enfoque. Aplicó el mismo proceso de paciencia que utilizó con Nature Strip, transformando a una velocista impulsiva en una corredora consistente. Al final de su campaña de cinco años, se ha consolidado como la mejor velocista de Australia, con tres victorias consecutivas en la temporada actual.

El panorama local influye en la decisión de viajar. La sombra de Ka Ying Rising sobre el The Everest, dotado con 20 millones de dólares australianos, hace que la ruta internacional resulte más atractiva que una competencia doméstica. Waller señala que una victoria en la Queen Elizabeth II Jubilee Stakes, sobre seis furlongs en el día final del carnaval, otorgaría a Joliestar un reconocimiento global permanente. La yegua merece la oportunidad por encontrarse en la etapa madura de su carrera, mostrando regularidad y superando los obstáculos que antes limitaban su rendimiento, como la posición en la grilla, el estado de la pista o la falta de suerte durante la carrera.

La logística del viaje sigue la regla de simplicidad que caracteriza a Waller. El entrenador prioriza la recuperación por encima del entrenamiento intensivo. Considera que el 90 por ciento del éxito en un traslado de esta magnitud depende de la hidratación, la alimentación y la relajación del animal. El entrenamiento representa solo el 10 por ciento restante. Una vez que los caballos aterrizan, Waller asigna siete días completos para la adaptación antes de retomar la carga de trabajo. Este enfoque busca minimizar el estrés y garantizar que el caballo llegue a la pista en condiciones óptimas.

Si Joliestar se impone en Royal Ascot, no habrá necesidad de que Waller sea conducido a una sala privada para recibir una llamada real. La ausencia de la Reina Isabel II no borra el valor de aquellas conversaciones compartidas entre dos personas apasionadas por las carreras. El entrenador conserva el recuerdo de hablar de caballos con la monarca, rodeado de corgis y tradición. La próxima salida en la Queen Elizabeth II Jubilee Stakes representa la continuación de un camino que combina historia, disciplina y la búsqueda constante de la excelencia en la pista.