En medio del debate sobre la posibilidad de modificar el formato de la triple corona norteamericana, Erin N. Robinson, directora de sementales en Rockridge Stud y coordinadora de ventas en Vinery Sales, ha publicado una carta abierta en Thoroughbred Daily News en la que defiende que la estructura actual no necesita cambios. Su argumento central es simple: la dificultad extrema de la serie no es un defecto, sino su mayor virtud.

Una experiencia personal en Belmont Park que marcó su posición

Robinson relata en su carta un episodio que cambió su forma de ver el hipismo. Cuando American Pharoah cruzó la meta del Kentucky Derby en 2015, se giró hacia su marido y le dijo: "Vamos al Belmont." Esa misma noche compró cuatro entradas de acceso general para la carrera final de la triple corona.

Cinco semanas después, sus hijos, de 12 y 10 años en aquel momento, subieron sobre sillas de fútbol dentro de la tribuna de Belmont Park y vieron la historia con sus propios ojos: American Pharoah se convirtió en el primer caballo en ganar la triple corona en 37 años, tras la sequía más larga desde que Citation lo logró en 1948.

"Fue un momento que nunca olvidarán. Mi estatura de 1,60 metros no me permitió 'ver' la llegada, pero el rugido ensordecedor de la multitud ese día me dijo todo lo que necesitaba saber. Nunca antes ni después he escuchado un ruido tan fuerte. Magia pura", escribe Robinson.

El Derby 2026 y la importancia de captar nuevos aficionados

La autora traslada su relato al presente. Para el Kentucky Derby 2026, ella y su familia organizaron una fiesta de barrio. Instalaron un televisor en el jardín, organizaron un potluck y convinvieron con los vecinos para ver la carrera.

Dos anécdotas de esa tarde le llamaron la atención. Una familia le comentó que sus hijos nunca habían visto una carrera de caballos. Otra contó que tenían la retransmisión encendida todo el día y que la risa de su hija pequeña cada vez que los caballos salían del partrie les había encantado.

"Me pregunté por qué no había hecho esto años atrás, porque necesitamos desesperadamente jóvenes aficionados", reconoce Robinson en su carta. Esa reflexión conecta directamente con uno de los temas más debatidos en la industria hípica estadounidense: cómo atraer a nuevas audiencias a un deporte que envejece demográficamente.

El argumento central: la dificultad es el atractivo

Robinson plantea un escenario hipotético para ilustrar su punto. "¿Qué pasa si esos niños crecen en un mundo donde ven 20 ganadores de la triple corona?", escribe. Quisiera que los hijos de sus vecinos tuvieran la misma oportunidad que tuvieron los suyos: presenciar algo que inspire asombro.

Reconoce que frecuentemente existe un ejemplar de tres años, a veces una potra, que podría ganar una serie de tres carreras en un lapso de dos meses. "Seguiría siendo difícil, pero mucho más alcanzable", admite. Sin embargo, su respuesta es contundente: "No se supone que sea solo difícil. Se supone que sea casi imposible. Un atractivo poderoso para atraer nuevos aficionados. Mágico."

Este argumento se dirige a quienes han propuesto cambios en el calendario o en la estructura de la triple corona para hacerlo más accesible, ya sea espaciando las carreras de otra manera, alterando las distancias o modificando otros elementos de la serie.

Respuesta a los que piden "poner al caballo primero"

En su carta, Robinson también aborda uno de los argumentos más frecuentes entre quienes favorecen cambios en el formato: la necesidad de "poner al caballo primero" en las decisiones sobre el calendario y las exigencias físicas de la serie.

Su respuesta es directa: "¿Qué tal si dejamos que los entrenadores y los propietarios pongan al caballo primero, como ya lo hacen, y dejamos que los responsables de las decisiones pongan al hipismo primero?"

Con esta afirmación, Robinson defiende que el bienestar animal ya es una prioridad dentro de las decisiones que toman los profesionales del sector en el día a día, y que el papel de las autoridades hípicas debería centrarse en preservar el atractivo competitivo y la relevancia mediática del deporte.

Quién es Erin N. Robinson

La autora de la carta no es una simple aficionada. Robinson ocupa el cargo de directora de sementales en Rockridge Stud y es coordinadora de ventas en Vinery Sales, dos operaciones relevantes en la industria de cría y ventas de purasangres en Estados Unidos. Su perspectiva combina la vivencia personal como aficionada y madre con una trayectoria profesional dentro del negocio del purasangre.

La carta fue publicada en Thoroughbred Daily News como parte de la sección de cartas al editor, un espacio donde profesionales y aficionados del sector comparten sus opiniones sobre los temas que marcan la agenda hípica.

El debate de fondo: ¿debe cambiar el formato de la triple corona?

La triple corona norteamericana, compuesta por el Kentucky Derby (1+1/4 de milla en Churchill Downs), el Preakness Stakes (1+3/16 de milla en Pimlico) y el Belmont Stakes (1+1/2 milla en Belmont Park), es una de las pruebas más exigentes del deporte ecuestre mundial. Las tres carreras se disputan en un periodo de cinco semanas, algo que exige una resistencia y una capacidad de recuperación excepcionales.

Desde que American Pharoah rompió la sequía en 2015, solo Justify ha logrado repetir la hazaña, en 2018. Las dificultades para encadenar las tres victorias son precisamente lo que convierte cada intento en un acontecimiento mediático de primer orden, algo que Robinson subraya con sus propias experiencias.

La carta de Robinson se suma a las voces que defienden preservar esa dificultad como parte esencial del atractivo de la triple corona y del hipismo como espectáculo capaz de generar momentos irrepetibles.